Comenzaba la década del 60. La ciudad de Tarija aún conservaba muchas espléndidas casas quintas al borde de sus calles arboladas. No soñaba todavía con un destino de ser la tercera ciudad con crecimiento en nuestros días.
Una tarde del verano de 1962, un grupo de inquietos profesores se reunió en la casa de la Profesora Amanda Ramírez de Zamora con el propósito de darle un nuevo impulso a la educación tarijeña.
En una casona de fines de siglo, comenzó a funcionar el Colegio solamente con unos cursos del nivel secundario.
Se incorporaron valiosos educadores que dieron su jerarquía a las aulas. Como el establecimiento no contaba con un local propio, estuvo deambulando por diferentes casas, en otros tantos períodos lectivos. La escuela debía concentrarse en un gran edificio, en una estructura funcional y generosa que permitiera conservar aquella primitiva calidez. Así nació esta construcción de tres pisos y diversas aulas, construidas para tal efecto, en la que prevalecieron criterios de seguridad, de luz y de espacio.
Y luego, más recientemente, se agregó un terreno de 20.000 metros cuadrados, donde el Colegio construirá su complejo educativo para beneficio de todas las generaciones de nuestros estudiantes.
La preparación de nuestros chicos, dada en Castellano y en Inglés, tiene el sello de quienes han participado en una excelente conducción del aprendizaje. Miles de niños y cincuenta promociones de bachilleres se han formado ya en nuestro Colegio.
En la nómina de maestros y profesores que acercaron su consagración vocacional de días y años, el mérito de algunos los señala como los genuinos pilares sobre los que se levantó esta obra. Muchos de ellos todavía permanecen aquí, parte vital de la institución.
Unos y otros deben saber que el Colegio San Bernardo de Tarija les rinde homenaje y los señala come ejemplo delante de quienes llegan para prolongar un estilo en la docencia. Jamás hubiéramos arribado a este puerto sin su sacrificio y su tiempo.
Cincuenta años dedicados a la educación inicial, primaria y secundaria, están colmados por lo que puedan haber aportado los educadores a más de una generación de tarijeños. El diario sucederse de las actividades dentro de un ámbito sereno, alegre y laborioso, desborda nuestras expectativas de gratificación.
El Colegio San Bernardo de Tarija participa en la implementación de la nueva escuela con un proyecto educativo propio, moderno y eficaz; tres categorías ineludibles en los umbrales del tercer milenio. Mantiene un alto grado de autogestión en el desarrollo de sus iniciativas pedagógicas, concebidas dentro de un proceso de siembra y cosecha, que sólo se alcanza con tiempo y esfuerzo. La convivencia se mantiene en un clima de respeto, de diálogo y entendimiento. Hábitos y actitudes deseables son el resultado de un trabajo intenso y sereno, de una buena comunicación con el hogar y el seguimiento individual de cada alumno.